miércoles, 4 de abril de 2012

Dejame vivir. Capítulo dos.


Lo siguiente que vi nada mas abrir los ojos me sorprendió de tal manera que pensé que todo había sido un mal sueño.
Estaba en una cama del hospital, con la típica bata azulona... con marcas en las muñecas, con la piel realmente pálida y un tubo que colgaba de una percha metálica y acababa a mi brazo. Por él caía un liquido amarillento.

Me incorpore de golpe. Dándome tiempo a ver a un joven medico, Jorge, que era el hermano mayor de una de mis amigas. Hacía solo unos meses que se había sacado el doctorado, con todo, su traje de trabajo y su nuevo y corto corte de pelo le daba un aspecto realmente interesante, casi inmediatamente después de haberme levantado, un inoportuno mareo y un fuerte dolor de cabeza me obligo a tumbarme.

-Estas bien Mel? que ha pasado? llevas durmiendo unas 5 horas, afuera te espera tu amigo...

Se que siguió hablando, pero me encontraba tan confusa que no podía ni razonar. A mi mente solo venían las imágenes de aquel sueño... algo me decía que no era un sueño... pero no tenia sentido que no lo fuera. Por lo visto, Jorge, al ver que estaba en otro mundo se acercó y toco mi frente. Nunca olvidare ese momento, mientras que me tocaba, sucesivas imágenes cobraban vida en mi cerebro. Pude ver como lentamente me quitaba la ropa, disfrutando, como jugaba con mi cuerpo inerte como si fuese una muñeca hinchable y como, al terminar me ponía la ropa que llevaba puesta. Sentí verdadero asco hacia él, pero, ¿No seria mas que mi imaginación? No entendía nada, era todo tan irreal, quito la mano y susurro.

-No tienes fiebre, tranquila... si estas preparada voy a dejar que tu amigo entre, lleva aquí esperando todo el
tiempo, creo que se lo merece...

Solo pude asentir con al cabeza antes de que se fuese. En su voz se podía adivinar cierta angustia, algo de odio y demasiada envidia. Poco después entró Wind. No cualquier otro, si no Wind... Él se estaba preocupando por mi, me había esperado todo este tiempo... se que es extraño... pero me hizo tanta ilusión que se me olvido todo lo que había pasado y todo lo que había visto hace escasos minutos. Me puse roja. Intente esconderme debajo de las mantas pero consiguió atraparme y darme un abrazo:

-Lo siento, lo siento, si hubiese saltado antes o simplemente no se me hubiese ocurrido ir al acantilado...

Y como todo en esta vida, mi felicidad no duro mucho, cuando me abrazo pude ver, igual que había sucedido con el doctor, como Wind miraba angustiado mi caída, como contaba los segundos intentando ver mi cabeza emergiendo desde las profundidades del mar, vi como muerto de miedo sé lanzaba y como entraba en el agua, descubrí con asombro todo lo que hizo por llegar a mi cuerpo, y como me saco del agua... en ese momento se separo y me miro a los ojos, estaba completamente rojo. Pude verle en la playa, iba peinado, cosa que nunca conseguía, con las puntas recortadas y para mi sorpresa, me besaba...
Recuerdo como dulcemente me pregunto:

-Escucha,... Se que no es el momento, pero... ¿Te apetece que quedemos en la playa cuando puedas salir
del hospital?

A Wind le temblaba la voz y yo no era capaz de hablar. Me estaba proponiendo una cita. Iba a responder cuando el mismo doctor de antes, Jorge, entro en la sala y comentando algo así como:

-estas agobiando a mi paciente, patán.

cogió a Wind y le arrastro hacia la puerta, cerrándola a su paso, dejándome sola. Cerré los ojos ilusionada. Mi corazón queria salir de mi pecho y me temblaban las manos.

-Ya has visto lo que a hecho ese buen doctor, ahora, ¿quieres que le mate?

No hay comentarios:

Publicar un comentario