sábado, 7 de abril de 2012

Dejame vivir. Capítulo tres




Era imposible que alguien hubiese pronunciado esas palabras, en aquella habitación estaba sola, y peor aun,
aquella misteriosa voz era la misma que había escuchado en sueños, convencida de que mi imanación me jugaba una mala
pasada intente relajarme, pero al rato, volvió a molestarme.

-Maldita esclava, deja de ignorarme (esta vez la voz chillaba rebosante de ira, todo mi cuerpo comenzó a dolerme, lo
que en circunstancias normales me habría hecho gritar, pero no podía. Sentado en la cama apareció el mismo anciano que antes había... Gozado de mi cuerpo,

-Quiero explicarte una cosa, enana, tu ahora mismo me perteneces y si no haces lo que te diga que haga, te torturare
hasta aburrirme de ti y después te matare, ¿queda claro?

El dolor era tan intenso que no era capad de controlar mi cuerpo, y este, se retorcía. aquel engendro comenzó a reír
a carcajadas y con un chasquido de sus dedos, mi dolor cesó. Comencé a llorar. El tono de voz de Nefers era extremadamente
suave, incluso tranquilizador pero demasiado convincente.

-Mira te voy a explicar la situación, Aquel doctor, es otro de mis esclavos, le di ordenes explicitas de encubrir tu
nuevo cuerpo... Pero se ha atrevido a... Como decirlo, pasarse de listo.
Para empezar, a partir de ahora tu seras solo mía, pienso poner unas alitas en tu cuerpo. y para iniciarte en este mundillo, mataras a aquel incompetente.

Negué con la cabeza, pero aquel anciano ni me miraba, antes de que terminara de hablar la puerta se había abierto, y
Jorge hacía acto de presencia. No tardo en caer al suelo y retorcerse de la misma forma de la que yo acababa de salir.

-maldito inútil, has tocado a mi muñeca, ¿sabes el castigo que vas a recibir por ello?

Aquel doctor parecía realmente asustado y no dejaba de mirarme, como si buscase mi perdón y su salvación.

Aparte la mirada.

En la mano de Nefers apareció un cuchillo, que me ofreció y que por miedo a un posible
castigo, cogí. La empuñadura estaba cubierta por una madera de un marrón muy oscuro. y el filo, de un color azulón,
estaba ligeramente curvado hacia atrás

-Mátalo, ya has visto lo que ha echo mientras dormías, no tuvo piedad, ni siendo una de las amigas de su hermana.
Mi primera orden sera que lo despedaces vivo.

-No, no puedo. Yo... Yo... No puedo matarlo.

A todo esto Jorge escupía sangre por la boca, con sus manos había conseguido arrancarse la mayor parte de la ropa
y se golpeaba con una fuerza implacable, intentando quitarse la vida.
Acompañado de un movimiento de aquel demonio, su cuerpo se elevo y aunque suene increíble, el mio comenzó a moverse solo (tras otro movimiento del anciano) acercándose al condenado.

-Como regalo por tu primer día te explicaré una cosa, a partir de ahora, cuando toques a alguien, podras ver lo que estén pensando y tenga que suceder o haya sucedido.
Volveré a repetirlo, soy tu amo, yo elijo tu destino y la fecha de tu muerte, ahora mátalo.

-¡No! (conseguí gritar tirando el cuchillo)

Mi mirada,clavada de la de Nefers era desafiante, la suya, la que puede poner un padre cuando su hijo le decepciona
susurro unas palabras y bajo la vista.

Voy ganando,  ( pensé ) se ha puesto nervioso, no voy a matarle.

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